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EL MOVIMIENTO LGBT EN CATALUNYA
Cataluña fue la cuna del movimiento gay, lesbiano y transexual, cuando en 1970 se constituyó en Barcelona el primer grupo clandestino de nuestra historia. Desde entonces, el mundo asociativo ha avanzado mucho y su valiente lucha por la igualdad y el reconocimiento público de la existencia de la comunidad LGBT ha permitido desarrollar una actitud social mayoritariamente positiva hacia el hecho homosexual.
Sitges también fue pionera inaugurando, en el año 1980, una de las primeras discotecas para público gay del país, a la que en poco tiempo se sumó una importante red lúdica y comercial que hoy en día sigue funcionando plenamente. Cataluña ha vivido estas realidades, la generada por la vitalidad del mundo asociativo y la protagonizada por la iniciativa comercial, con calma, absorbiendo su significado y sacando conclusiones; así, nuestra sociedad respeta y reconoce mayoritariamente el colectivo LGBT, y nuestras Instituciones han respondido a las demandas del movimiento mediante leyes y actuaciones directas.
No todo termina con gestos simbólicos, también somos pioneros en promover leyes que favorezcan la igualdad y el respeto hacia las personas LGBT, como la que permite la adopción por parte de parejas del mismo sexo o la creación del Consejo Nacional de Lesbianas, Gays, hombres y mujeres Transexuales y Bisexuales.
Pero el compromiso va más allá, hasta el punto de que la Generalitat de Cataluña entró a formar parte de la Asociación Internacional Lesbiana y Gay (ILGA, en sus siglas en inglés) en 2007 como cooperador institucional, convirtiéndose en el primer gobierno nacional que accede a este organismo.
Todos estos factores han generado respeto social y dan como resultado un país donde la diversidad tiene su reflejo; un país que, además de la gran oferta de la ciudad de Barcelona o la tradición de Sitges, también ofrece propuestas de todo tipo para lesbianas, gays, bisexuales y transexuales en todo el territorio: desde alojamiento rural o familiar hasta bares y discotecas, restaurantes o tiendas.
Sitges también fue pionera inaugurando, en el año 1980, una de las primeras discotecas para público gay del país, a la que en poco tiempo se sumó una importante red lúdica y comercial que hoy en día sigue funcionando plenamente. Cataluña ha vivido estas realidades, la generada por la vitalidad del mundo asociativo y la protagonizada por la iniciativa comercial, con calma, absorbiendo su significado y sacando conclusiones; así, nuestra sociedad respeta y reconoce mayoritariamente el colectivo LGBT, y nuestras Instituciones han respondido a las demandas del movimiento mediante leyes y actuaciones directas.
No todo termina con gestos simbólicos, también somos pioneros en promover leyes que favorezcan la igualdad y el respeto hacia las personas LGBT, como la que permite la adopción por parte de parejas del mismo sexo o la creación del Consejo Nacional de Lesbianas, Gays, hombres y mujeres Transexuales y Bisexuales.
Pero el compromiso va más allá, hasta el punto de que la Generalitat de Cataluña entró a formar parte de la Asociación Internacional Lesbiana y Gay (ILGA, en sus siglas en inglés) en 2007 como cooperador institucional, convirtiéndose en el primer gobierno nacional que accede a este organismo.
Todos estos factores han generado respeto social y dan como resultado un país donde la diversidad tiene su reflejo; un país que, además de la gran oferta de la ciudad de Barcelona o la tradición de Sitges, también ofrece propuestas de todo tipo para lesbianas, gays, bisexuales y transexuales en todo el territorio: desde alojamiento rural o familiar hasta bares y discotecas, restaurantes o tiendas.
MÁS QUE SÍMBOLOS O PALABRAS
En el año 1970 se creó el MELH (Movimiento Español de Liberación Homosexual), pionero en el Estado. Fundado por Armand de Fluvià, fue la respuesta al anteproyecto de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, que bajo la dictadura franquista quería condenar a los homosexuales por el hecho de serlo.
Desde el año 1971, el MELH se reunía clandestinamente en Barcelona, cada vez en un lugar distinto, puesto que era perseguido por la policía. Al morir el dictador en 1975, miembros del MELH y otros que se incorporan al mismo fundan en diciembre de este mismo año el FAGC (Front d’Alliberament Gai de Catalunya), un grupo de gran influencia y el primero que trabajó de forma estable en pro de los derechos de gays y lesbianas. Con la llegada de la democracia, en 1976 Armand de Fluvià crea, junto con un grupo de activistas, el Instituto Lambda, pensado como centro de servicios LGBT y no tanto como herramienta reivindicativa. Un movimiento gay cada vez mes presente llena las calles de Barcelona el 28 de junio de 1977, la primera manifestación de gays, lesbianas y transexuales, que se sigue realizando cada año.
En 1979 se excluye la homosexualidad de la Ley de Peligrosidad Social, aunque se aplica el artículo del Código Penal que regula el denominado “escándalo público” a los homosexuales si hacían alguna actividad pública que pudiera considerarse como atentado a la moral pública.
En cuanto a los grupos de mujeres y lesbianas, de gran tradición, en 1975 se creó el primer Colectivo Feminista y el año siguiente se celebraron las primeras Jornadas Catalanas de la Mujer. En 1977 se fundó el Colectivo de lesbianas de Barcelona del FAGC. En 1979 se creó el Partido Feminista y más adelante se presentó el Grup en Lluita per l’Alliberament de la Lesbiana (GLAL), en Barcelona.
A principios de los ochenta se potenció el trabajo de los colectivos de lesbianas feministas, con Empar Pineda como representante más conocida, y en el año 1988 se inauguró Ca la Dona, un espacio todavía muy activo. Ya en los noventa se crea la Formació de Les Noies del Casal, del Casal Lambda, que, junto con el Grupo de Lesbianas Feministas y el Grupo Lesbos, siguen encabezando el movimiento lesbiano y de mujeres en Cataluña.
Se crean grupos más especializados, como los de lucha contra el sida, y se abren nuevos horizontes mediante la cultura, como el que ofrece la muestra de cine gay y lesbiano que organiza por primera vez el Casal Lambda en 1995.
Desde el año 1971, el MELH se reunía clandestinamente en Barcelona, cada vez en un lugar distinto, puesto que era perseguido por la policía. Al morir el dictador en 1975, miembros del MELH y otros que se incorporan al mismo fundan en diciembre de este mismo año el FAGC (Front d’Alliberament Gai de Catalunya), un grupo de gran influencia y el primero que trabajó de forma estable en pro de los derechos de gays y lesbianas. Con la llegada de la democracia, en 1976 Armand de Fluvià crea, junto con un grupo de activistas, el Instituto Lambda, pensado como centro de servicios LGBT y no tanto como herramienta reivindicativa. Un movimiento gay cada vez mes presente llena las calles de Barcelona el 28 de junio de 1977, la primera manifestación de gays, lesbianas y transexuales, que se sigue realizando cada año.
En 1979 se excluye la homosexualidad de la Ley de Peligrosidad Social, aunque se aplica el artículo del Código Penal que regula el denominado “escándalo público” a los homosexuales si hacían alguna actividad pública que pudiera considerarse como atentado a la moral pública.
En cuanto a los grupos de mujeres y lesbianas, de gran tradición, en 1975 se creó el primer Colectivo Feminista y el año siguiente se celebraron las primeras Jornadas Catalanas de la Mujer. En 1977 se fundó el Colectivo de lesbianas de Barcelona del FAGC. En 1979 se creó el Partido Feminista y más adelante se presentó el Grup en Lluita per l’Alliberament de la Lesbiana (GLAL), en Barcelona.
A principios de los ochenta se potenció el trabajo de los colectivos de lesbianas feministas, con Empar Pineda como representante más conocida, y en el año 1988 se inauguró Ca la Dona, un espacio todavía muy activo. Ya en los noventa se crea la Formació de Les Noies del Casal, del Casal Lambda, que, junto con el Grupo de Lesbianas Feministas y el Grupo Lesbos, siguen encabezando el movimiento lesbiano y de mujeres en Cataluña.
Se crean grupos más especializados, como los de lucha contra el sida, y se abren nuevos horizontes mediante la cultura, como el que ofrece la muestra de cine gay y lesbiano que organiza por primera vez el Casal Lambda en 1995.
DE LA LIBERACIÓN AL ORGULLO
El trabajo del movimiento LGBT y los cambios sociales que se han vivido en Cataluña, muy evidentes desde principios del siglo XXI, se han visto reflejados en una serie de leyes y reconocimientos de derechos que nos han convertido en uno de los países más avanzados en esta materia en todo el mundo.
Desde que en el año 1973 la Asociación de Psiquiatras Americanos suprimió la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales, se ha recorrido un largo camino hacia la igualdad y la dignidad de las personas LGBT, que en Cataluña ahora se ve reflejado en las leyes y las instituciones. En 1998 el Parlamento de Cataluña aprobó la Ley de Uniones Estables de Pareja, la primera ley de este tipo en todo el estado. Este paso parece pequeño si se compara con todo lo que vendría después, especialmente en 2005, cuando se aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo y, de nuevo,
cuando la Generalitat de Cataluña volvió a tomar la iniciativa creando, el 28 de junio, el Programa para el Colectivo de Lesbianas, Gays y Transexuales. 2005 también
trajo buenas noticias para el reconocimiento de las familias homoparentales, con la aprobación de la reforma del Código de Familia, que permite la adopción por parte de las parejas de lesbianas y gays.
Con la voluntad de hacer visible la realidad LGBT del país, en los principales edificios del Gobierno de la Generalitat ondeará la bandera del Arco Iris el día 28 de junio para celebrar el Día del Orgullo Gay, Lésbico, Transexual y Bisexual, una iniciativa que también comparten muchos ayuntamientos. En 2007 se constituyó el Consejo Nacional LGBT de Cataluña. Ese mismo año, la Fiscalía de Cataluña creó la figura del Fiscal Coordinador contra la Homofobia, destinada a supervisar las actuaciones judiciales que se llevan a cabo contra las conductas homófobas.
El último paso, decidido y valiente, de la Generalitat de Cataluña, ha consistido en entrar a formar parte de la ILGA (Asociación Internacional Gay y Lesbiana, en sus siglas en inglés). Es el primer gobierno que se adhiere, mientras se apuesta de nuevo por la visibilidad LGBT dando apoyo a los Eurogames 2008 de Barcelona. Estas acciones y posiciones sin ambigüedades hacen que Cataluña sea uno de los países del mundo donde las leyes son más avanzadas en cuestiones de derechos LGBT, subrayando el respeto a la diversidad y protegiendo la libertad personal.
Desde que en el año 1973 la Asociación de Psiquiatras Americanos suprimió la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales, se ha recorrido un largo camino hacia la igualdad y la dignidad de las personas LGBT, que en Cataluña ahora se ve reflejado en las leyes y las instituciones. En 1998 el Parlamento de Cataluña aprobó la Ley de Uniones Estables de Pareja, la primera ley de este tipo en todo el estado. Este paso parece pequeño si se compara con todo lo que vendría después, especialmente en 2005, cuando se aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo y, de nuevo,
cuando la Generalitat de Cataluña volvió a tomar la iniciativa creando, el 28 de junio, el Programa para el Colectivo de Lesbianas, Gays y Transexuales. 2005 también
trajo buenas noticias para el reconocimiento de las familias homoparentales, con la aprobación de la reforma del Código de Familia, que permite la adopción por parte de las parejas de lesbianas y gays.
Con la voluntad de hacer visible la realidad LGBT del país, en los principales edificios del Gobierno de la Generalitat ondeará la bandera del Arco Iris el día 28 de junio para celebrar el Día del Orgullo Gay, Lésbico, Transexual y Bisexual, una iniciativa que también comparten muchos ayuntamientos. En 2007 se constituyó el Consejo Nacional LGBT de Cataluña. Ese mismo año, la Fiscalía de Cataluña creó la figura del Fiscal Coordinador contra la Homofobia, destinada a supervisar las actuaciones judiciales que se llevan a cabo contra las conductas homófobas.
El último paso, decidido y valiente, de la Generalitat de Cataluña, ha consistido en entrar a formar parte de la ILGA (Asociación Internacional Gay y Lesbiana, en sus siglas en inglés). Es el primer gobierno que se adhiere, mientras se apuesta de nuevo por la visibilidad LGBT dando apoyo a los Eurogames 2008 de Barcelona. Estas acciones y posiciones sin ambigüedades hacen que Cataluña sea uno de los países del mundo donde las leyes son más avanzadas en cuestiones de derechos LGBT, subrayando el respeto a la diversidad y protegiendo la libertad personal.
